No sé si las vías de cada estación
Nos llevan siempre a Ciudad Error
No, si la respuesta es un prejuicio
Si pensar nos saca de quicio…
Pongo al mundo por latido,
Que siempre hable mi piel.
No sé si cada desacato a lo bien visto
Deja llaga o alivio
No, si el silencio es una condena
Si debo hacerte, de mí, rea…
Que juzguen tus manos el buen castigo
Por acechar tu piel.
No sé si tiene sentido, o es solo
Capricho del destino
Mojarse en el trópico
De tus caderas
No, si pensar es vivir a tientas
Si es andar por una floja cuerda…
Que corran los labios al rescate
Procurando placer.
No sé si los sabios nunca han sentido
O soy yo quien de tanto en tanto
Con el alma en suplicio, me mato y revivo
No, sin ti sobre la almohada
Si es dormir sin soñar nada
Que comience un combate a espada
Con el filo de mi lengua en tu espalda
Tierra santa es, si te veo en ella, mi cama
Y tú, Jerusalén.
Y a mi tinta tus pliegues sé
que hay noches, que una vez calmado
Vienes, vengo…encendiéndome.

